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Hugo Villalobos. Mediador Familiar

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué es la mediación?

Es un proceso voluntario e informal en que las partes se comunican con la asistencia de un tercero neutral (el mediador) para encontrar solución a sus conflictos, sin acudir a un tribunal.

El mediador facilita la comunicación entre sus clientes al hacer notar los obstáculos que enfrentan para negociar y les ayuda a crear un acuerdo con el que puedan identificarse.


La mediación no consiste en tratar de convencer a una parte para que ceda algo a la otra o a buscar un "cincuenta-cincuenta". Se refiere a crear comprensión y oportunidades que ninguna de las partes podría crear por sí sola. Los buenos acuerdos alcanzados en mediación, se antojarían imposibles fuera de ella.

¿Qué clase de asuntos son susceptibles de mediación?

Prácticamente todos los conflictos, desde problemas de pareja hasta complejos diferendos entre empresas gigantescas.

En nuestro país se emplea, sobre todo, para resolver conflictos de naturaleza civil, mercantil, familiar o penal, entre personas físicas y morales de naturaleza privada.

¿Necesitamos tener clara nuestra posición para acudir al mediador?

No: las partes se preocupan porque no han podido llegar a acuerdos debido a falta de comunicación o por tener posiciones irreconciliables. Sin embargo, deben saber que no requieren estar de acuerdo en lo que quieren. Sólo saber que quieren llegar a un acuerdo.

¿Cómo se desarrolla la mediación?

Empieza con una entrevista. En ella, una o más partes hacen un planteamiento del problema, reciben una explicación detallada del procedimiento y se establece una agenda de temas a resolver.

Si mi participación les parece útil y consideran que puedo ayudarles, se programan más sesiones y se determinan las tareas a realizar.

A petición de las partes, es posible firmar un convenio de confidencialidad.

Durante las sesiones se analizan los temas que dan sustento al conflicto y las alternativas de solución para en su caso redactar y formalizar un acuerdo.

¿Qué papel desempeña el mediador?

El mediador funciona como un tercero neutral conocedor de la ley que ayuda a las partes a identificar los verdaderos temas que deben resolverse (a menudo diferentes a los que las partes suponían). Se parte del supuesto de que las partes son las personas más capacitadas para encontrar soluciones a sus propios problemas.

El mediador debe crear un ambiente que aliente la escucha respetuosa y la reflexión constante para encontrar soluciones. Se asegurará de que cada quien tenga la oportunidad de ser escuchado con respeto y sin interrupciones.

Parte del trabajo es proveer información útil y sugerir opciones. A veces comentamos cómo otras personas han resuelto situaciones similares.

Finalmente, el mediador se asegura de que todos los temas que componen el problema sean tratados y resueltos.

¿Qué ventajas podría obtener usando la mediación?

Satisfacción.- La mediación provee a las partes la sensación de controlar su propio destino. Cuando se acude ante un juez, se toma el riesgo de tener un descenlace con el que podría ser difícil vivir. Se pone demasiado en las manos de un extraño. Ningún juez conoce la vida o los problemas de las partes tan bien como ellas mismas. Las partes reconocen además como suyo el resultado y lo respetan más que si fuera la creación de alguien ajeno.

Privacidad.- A diferencia del proceso ante los tribunales, en que los abogados informan habitualmente a sus clientes que los temas más importantes podrían ser irrelevantes para la ley, en la mediación se puede hablar con absoluta franqueza sin el riesgo de que alguien tome ventaja de ello, porque es posible ejercer un control eficaz sobre el tema, para que nunca sea objeto de publicidad. Cuando las personas litigan, sus vidas quedan expuestas al escrutinio público y el dolor de ello agrava la intensidad del conflicto.

Libertad.- La mediación puede terminar en cualquier momento si no se obtiene la solución esperada. Eso podría parecer una desventaja, pero de hecho fortalece el proceso, porque las partes están allí por voluntad propia y tienen mejores incentivos para encontrar un acuerdo.

Rapidez.- Toma sólo unas cuantas semanas y si las partes tienen una buena disposición podría terminar en un solo día.

Preservar las relaciones.- Para las partes que deban seguir teniendo algún tipo de relación aún después de llegar a un acuerdo, la mediación ofrece una ventaja adicional: las partes aprenden habilidades que les permitirán lidiar mejor con conflictos potenciales en el futuro.

Ahorro.- La mediación es siempre más económica que un proceso judicial y el costo de la misma puede ser controlado por los participantes, si muestran disposición para llegar a los acuerdos.

Tranquilidad.- La mediación significa menos estrés para los participantes.

Simplicidad.- El proceso no es complicado y cualquiera lo puede entender.

¿La mediación es sólo para personas que se llevan bien o puede aplicarse en casos en que existe enojo entre las partes o gran desigualdad de poder o recursos?

La mediación puede funcionar bien bajo situaciones de intenso conflicto. De hecho, es cuando resulta más necesaria y puede ofrecer los mayores beneficios, comparada con el litigio.

Bajo ciertas circunstancias (por ejemplo, cuando las personas "no pueden estar bajo el mismo techo" o una se siente intimidada por la otra), el mediador se entrevistará por separado con ellas para entender las diferencias, crear opciones y agregar estructura con la finalidad de alcanzar un acuerdo. Además, los abogados de las partes u otras personas podrían acompañarlas para darles apoyo o asesoría, mientras ambas partes lo aceptaran y dichos invitados se ajustaran a las reglas del procedimiento y a las indicaciones del mediador.

Existen diversas técnicas para permitir a las partes ver más allá de sus posiciones actuales, equilibrar sus diferencias y propiciar un entorno justo y seguro que permita obtener beneficios concretos.


El éxito de la mediación no depende de que las partes sean razonables o amistosas. Si las partes se ponen de acuerdo en el punto fundamental, que es acudir al mediador, siempre tendrán buenas probabilidades de éxito.

¿Cuánto cuesta y qué tiempo puede tomar una mediación?

El costo y tiempo de la mediación depende de dos factores fundamentales: la complejidad de los temas y el nivel de cooperación y comunicación que pueda generarse entre las partes, dentro y fuera del procedimiento.

Dicho lo anterior, lo común es que la mayoría de los asuntos se resuelvan dentro de las primeras 5 sesiones, que pueden programarse con la frecuencia que decidan las partes (diaria, semanal, quincenal...)

La mediación se ejerce conforme una tarifa única por hora, que en mi caso es de 900 pesos (ver detalles)
. Las sesiones tienen una duración de 2 horas exactas y nunca son más de 10 (a menos de que las partes deseen expresamente lo contrario, por ejemplo en un asunto de gran complejidad).

En ocasiones, la mediación tiene lugar en tiempos económicamente difíciles para las partes. Tomando eso en cuenta, empleo un procedimiento que involucra estímulo y guía específicos para que mis clientes puedan avanzar por su cuenta y aprovechen cada centavo que paguen.

¿Quién paga la mediación?

Por regla general, cada una de las partes contribuye a una parte de los honorarios (después de todo, ambas se beneficiarán por la solución del problema). Sin embargo,  podrían acordar algo diferente.

¿Qué papel desempeñan los abogados de las partes en el proceso de mediación? ¿Necesito a un abogado?

La mayoría de las personas pueden participar y beneficiarse de la mediación sin consultar a un abogado. Sin embargo, en los casos en que lo consideren necesario, pueden asesorarse o comparecer acompañados de uno. La intervención de dichos profesionistas quedaría sujeta a las reglas del proceso y a las indicaciones del mediador. Ambas partes deberán aceptar de manera expresa y con anticipación la presencia de cualquier tercero en las sesiones.

Por otro lado, el mediador puede proveer de asesoría jurídica a las partes, pero no puede fungir como abogado de ninguna de ellas, porque entraría en un conflicto de intereses.

¿Cómo se compara la mediación con el litigio?

A diferencia del proceso judicial, en que un desconocido (el juez) impone una decisión a las partes, los abogados son protagonistas y las partes sienten que ocupan un lugar secundario; durante la mediación las partes toman decisiones responsables basadas en sus necesidades y en la realidad.

Alguien siempre pierde en un litigio; en la mediación no hay ganadores ni perdedores.

¿Son obligatorios los acuerdos alcanzados?

Sí: dependiendo de la materia objeto de negociación, el acuerdo podría realizarse por escrito o llevado ante la fe de notario, corredor público o autoridad competente para que surtiera plenos efectos legales y fuera obligatorio para las partes.

¿Podría el mediador obligar a las partes a llegar a un acuerdo?

No. A diferencia de un juez o árbitro, el mediador no decide quién "tiene la razón" en el conflicto y por lo tanto carece de la autoridad y siquiera del deseo de forzar a alguien a hacer cualquier cosa.

Las partes son "dueñas" exclusivas del asunto y mantienen un control absoluto sobre todas las decisiones de fondo. La mediación es voluntaria y por ello, los participantes continúan en el proceso sólo cuando ofrece la posibilidad real de obtener los mayores beneficios, comparada con otras alternativas.

El mediador hace sugerencias o propone alternativas, pero no decide por las partes.


¿Puede intentarse la mediación cuando un litigio está en curso?

Nunca es tarde para empezar la mediación. 

Por supuesto, mientras más pronto se inicie es mejor, pero podrá tener lugar siempre que las partes quieran tomar el control para resolver el asunto.






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